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La acción del ser humano.


El deforestación causado por actividades humanas acelera enormemente la erosión natural. A ver por qué.

En lugar de caer directamente al suelo, gran parte del agua de lluvia golpea las copas de los árboles o las hojas de la vegetación, que actúan como una manta protectora. Esto reduce en gran medida el impacto del agua en la superficie. Además, una red de raíces ayuda a retener las partículas del suelo mientras el agua fluye a través de la tierra. Y no olvidemos que las copas de los árboles protegen el suelo del calor del sol y del viento.

Al destruir la vegetación natural para la construcción de viviendas o la agricultura, estamos reduciendo en gran medida la protección contra la erosión. La mayoría de las plantas que nos alimentan tienen poco follaje y, por lo tanto, no protegen tan bien el suelo contra el agua de lluvia. Sus raíces son cortas y espaciadas en las plantaciones, siendo ineficientes para retener las partículas del suelo. Finalmente, muchas plantas, como el maíz, la caña de azúcar, los frijoles y el algodón, no cubren el suelo durante todo el año, dejándolo expuesto durante mucho tiempo. El resultado es que la erosión se acelera y la parte fértil se daña.


Deforestación para el cultivo en Marcelândia, MT

Con la erosión, la acumulación de tierra transportada por el agua puede asentarse en el fondo de los ríos, obstruyendo su flujo. Este fenómeno se llama sedimentación y contribuye al desbordamiento e inundación de las áreas vecinas durante los períodos lluviosos.


El municipio de Sítio do Mato, en el oeste de Bahía, está siendo tragado por las aguas y las arenas del río São Francisco.

Existe otro problema resultante de la deforestación. Sin la cubierta vegetal, las laderas de las colinas corren un mayor riesgo de colapso, lo que provoca el derrumbe de deslizamientos de tierra y rocas, con graves consecuencias.

Cuando la deforestación se realiza a través de quemadoOtro problema ocurre: el fuego también destruye los microorganismos que descomponen la materia orgánica y promueven el reciclaje de los nutrientes que necesitan las plantas. La pérdida de materia orgánica deja el suelo más expuesto a la erosión y a la acción de la lluvia, lo que acentúa su empobrecimiento.

La combustión también libera gases a la atmósfera que, cuando están en concentraciones muy altas, dañan la salud humana. Además, cuando la quema se lleva a cabo sin control, puede extenderse a través de áreas de protección ambiental, parques, etc.

Por todas estas razones, se debe evitar la quema.


Devastación por las quemaduras.